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08
oct
2026

El mantón de Manila, protagonista de la nueva muestra

Un paseo por la moda del siglo XIX aunado con el recuerdo a algunas de las figuras más importantes del folclore español. Esa es la propuesta de la nueva exposición de la Casa de Iberoamérica que se ha abierto al público esta mañana del 8 de octubre.

La muestra está enmarcada dentro de la conmemoración del III Día Mundial del Galeón, que impulsa la asociación andaluza de profesores de geografía e historia Hespérides, con la colaboración del Ayuntamiento de Cádiz, la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía y la Fundación Cajasol. 
La exhibición se centra en una pieza, el mantón de Manila, que es clave para entender no solo la moda, sino los usos, costumbres e historia de España, América y su unión con Asia.
Aunque reciben el nombre de la capital de Filipinas, estas prendas comenzaron a fabricarse en China, donde abundaban los centros de bordado de seda. A finales del siglo XVIII comenzaron a exportarse hacia Europa y América. Los bordados que se hacían en China eran los más apreciados por su acabado delicado y su magistral composición de colores. 
El tráfico mercantil oriental comenzaba en Filipinas, por aquel entonces territorio español, para llegar a Oaxaca y Acapulco (México), en el océano Pacífico. Desde allí, las mercancías se transportaban a lomos de mulas hasta Veracruz, en el Atlántico e iniciaban la ruta hasta Sevilla y Cádiz.
Desde los años treinta del siglo pasado un joyero bilbaíno afincado en Málaga comenzó a comprar lotes en anticuarios que incluían mantones de Manila. Fue así como empezó la afición de su hija, Encarnita Perraut, por esta prenda. Veintisiete de estos mantones se exponen en esta muestra de la Casa de Iberoamérica que lleva por título ¿Dónde vas con mantón de Manila? La Ruta del Galeón que vistió a las españolas. Colección Perraut y que estará abierta al público hasta el 9 de enero de 2027.

Los orígenes
Los primeros mantones de los que se tiene constancia datan de 1820 y eran de seda muy fina, con cenefas sencillas, según explica Dolores Vargas, comisaria de la exposición que se organizó el año pasado en el Museo de Málaga. Estos primeros ejemplares se denominaban ‘de ala de mosca’ por el color de la seda negro parduzco. También estaban los de talle, de menor tamaño y con bordados en las esquinas. En estos últimos, los flecos se sacaban de la tela, sin enrejado ni macramé. Algunas de estas telas, que también se podrán ver en la exposición, reproducían escenas típicas chinas, con hombres y mujeres afanados en su labor, tocando instrumentos musicales o descansando junto a las pagodas.
A partir de 1850-1860, abunda Dolores Vargas, comienzan a aumentar su peso y el fleco-macramé se convierte en algo más complicado. En el siglo XVIII, se encuentran también mantones en lugares como los actuales Perú, Chile o Panamá.  Debido a las exigencias de los fabricantes chinos con los pagos, en México comienzan a fabricar tejidos y bordados, aunque no llegaron a equipararse a los asiáticos. 
Desde 1870 hasta finales del XIX las piezas empezaron a cuidar el dibujo y de esta época también datan los que tienen caras talladas en marfil, plata, porcelana o nácar. Además, se bordaba con finísimo hilo de oro sobre seda blanca, negra, celeste y burdeos. El gusto europeo de la época demandaba el lujo y el exotismo que ofrecían estas piezas. Las flores, las aves, las canastas de la suerte, el bambú o árboles como el pino, o el ciruelo están presentes en algunos, en los que confluyen los temas mitológicos, históricos, los cuentos populares y literarios. 
También los motivos taurinos son protagonistas: uno de los mantones que se exhibe en esta exposición muestra el desarrollo de una corrida de toros completa y la entrega de los trastos de matar en una toma de alternativa. En

Una prenda distintiva
De origen chino, evolución mexicana y elaboración más tarde española, los mantones denominados de Manila se popularizaron en España a partir de 1820, adoptándolos como una prenda distintiva del atuendo femenino. Un singular y exótico complemento usado para eventos significativos como bodas, ferias, tardes de toros o como colgaduras en Cruces de Mayo y balcones al paso de procesiones de gloria o el día del Corpus Christi.
Las bordadoras españolas empiezan a copiar los símbolos y asimilan las costumbres y gustos locales. Comienzan a aparecer las rosas y los claveles que no eran comunes en los chinos, y sin duda, lo que le imprime carácter y personalidad a la prenda son los flecos con sus virtuosos nudos que conforman el llamado macramé.
El folklore español adquirió el mantón como suyo. Los mantoncillos de talle de los trajes de gitana, los de chulapa madrileña, los extremeños, castellanos, aragoneses y valencianos tienen como protagonista al mantón de Manila; son de cuarterones, isabelinos, cantoneses, modernistas o de cigarreras.
Pero será en las artes plásticas y en especial en la pintura, donde no pasaron desapercibidas estas creaciones. buena prueba de ello son algunas obras de pintores de la época, como José Cruz Herrera, que los agregaba a los retratos de mujeres. Dos de estas obras, pertenecientes al Museo Cruz Herrera de la Línea se pueden contemplar también en la exposición. Son: Mujeres linenses y A los toros.
Sin lugar a duda, las mujeres flamencas fueron las que popularizaron esta prenda. Cantaoras, tocaoras y bailaoras que se presentaban ante su público, cargadas de abalorios con voluminosos vestidos de volantes y cubiertas por mantones. Uno de los mantones que se podrán ver en la Casa de Iberoamérica perteneció a Pastora Imperio y de hecho, lleva bordado su nombre.
En la actualidad, los mantones se siguen fabricando especialmente en la provincia de Sevilla, concretamente en Villafranca de la Condesa, mientras los flecos se manufacturan en Cantillana. 

El Día Mundial del Galeón se ha conmemorado por tercera vez consecutiva en la Casa de Iberoamérica. Además de la exposición de mantones de Manila, el programa de este año ha estado dedicado a la música.
Tras la presentación oficial, ha tenido lugar una conferencia la historiadora Dolores Vargas sobre estas prendas y sobre la figura de Encarnita Perraut.
Ya por la tarde, a las 19:00 se ha celebrado un concierto de la Real Capilla del Pópulo, dirigida por Jorge Enrique García Ortega, en la Fundación Cajasol, plaza de San Antonio, 14, Cádiz.